..::¤ Espectro de corazón en el pecho ¤::..
Verás, toca...
-silencio fue la música presente entre las miedosas yemas de Braulio que tocaban el vacío de un espectro que por enamorado tenía-
Así pasaron la tarde, tratando de dicernir entre la lejanía de sus mentes y el corazón fantasma que penaba dentro de la superchería de su cuerpo y los tantos chantajes de la casa de los muertos que el amor rondaba.
Entre vientos de cigarrillos y el hedor de filtros confinados a volverse colillas, los mareos de los besos vienen a la malilla de su despertar, como si la conciencia se encargara de carcomer los sueños por esperanzas.
Braulio se paró a revolver la sopa -complicada por cierto para él-, al abrir la tapa de la cazuela que por cabeza tenía, descubrió una revuelta bola de cabellos a punto de retorcese con la peineta de sus manos.
Le dio pena recordar las tantas veces por prendedores en mechas que de otros hombros acarreaba a casa, valía la pena tiritar los huesos de un cadaver para reconocer que siempre ha estado muerto.
Un soplido de su aliento le hizo dormir a Braulio unos cuantos momentos hasta despertar con chupetes de vergüenza...
Basta con tener un par de esposas elaboradas con un artesanal material tallado en negro, para marear los sentidos de nuestros corazones.


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