..::¤ el embrujo de la cochambre ¤::..
No entendía porque vestía de novia y una anciana desnuda se frotaba con su piernaEl rechinido de los trajes de charol despertó a Muñeca por la tarde, sus tías Las Cucarachas corrían de un lado a otro bajo entallados corsés negros, hornos del senil sudor que se guardaba en el hermético plástico.
Su piel aun permanecía pegada a la cama, debió dormir demasiado para que otra vez se arrancaran pellejos y pelos con las sabanas.
Con el danzar de la doncella y los pasos puntiagudos del ballet llegó hasta la cocina.
Trastes sucios impregnados por el ardor de las sabandijas se encontraban tirados por doquier, en la mesa dos perros machos se masturbaban sobre pelos amenazados por la roña inhumana.
Recipientes inundados de cochambre del cual inhalaron por relojes las tías cucarachas, eufóricas y vueltas llanto se relamían los labios con ansia.
En el festival del crepúsculo sentadas en un sillón estaban las tres, paranoicas del rayo vislumbrar ante el calor ciego por los ojos, los dientes trabados en cobijas arrancaban por pedazos la figura del gato pretencioso.
Mascan goma, mascan sexo, el cantar de las palabras inmune hace al sueño, el gritar de los embrujos reconquista la derrota de los cuerpos.
En sus manos brotó el primer listón, manecillas antes de que Muñeca cayera…


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