..::¤ la novia frenética ¤::..
Hecha tiras de estambre, casi se desenredaba la bola vuelta sangre
La baba agria corría entre sus labios mientras los ojos permanecían en la batalla por despertar del espesor con las lagañas.
No pudo lograrlo, se quedó entre sombras y siluetas, engañada bajo la niebla de una imagen femenina y cadavérica que se movía arrítmica del sexo común, el clac-clac del orgasmo óseo.
El golpe de los velos rompió el cuello de la botella, abrazos de papel y plástico envolvieron a la nonagenaria campanada de la iglesia, Las Cucarachas de largos brazos y rostros pequeños amarraban el chillido del agua bautiza, ordeña y trueque vulgar del pueblo.
Entre vómitos cavernícolas y los deseos de la brama bestia, se fijaban sanguijuelas rosas en el vestido de novia, postre del marrano recostado en el plato de la cena.
Ojos bizcos, blancos, intermitentes, ladinos, libidinosos, llorones, tristes u olvidados, es difícil saber como bailaban los invitados mientras ensordece el grito del niño mizteco con el que jugaron a tirarle al blanco.
Muñeca…
Emergió del escupitajo hundido en la bañera, mientras los gatos chiflaban sin cabeza, torpes y estampados sobre la flácida y corroída vagina de la anciana muerta.
Un mechón de pelos percudidos se pudría a su lado con amenazas de penetrar sus brazos para atarlos tras la espalda, al moño de la abuela le vendría bien sincerarse en cuanto semen ha atrapado entre sus dobleces.
El único jabón para purificar la mierda es la mano pulcra y tiesa del marginal que hurgó alguna vez la masilla despiadada de sus dientes.
La herencia de la moral se volvió satín y horca estética de la sociedad.


