..::¤ maniquí al ataque ¤::..

El hombre en su primer día de vida, no encontro más que el reflejo de su rostro. Se observó así mismo y reconoció que él sería su primer amor. Psicológicamente homosexual, biológicamente necesitado de la mujer, ante el terror de amarse de sí y para sí, se arrancó con las ansías una de sus costillas.

sábado, septiembre 03, 2005

..::¤ la novia frenética ¤::..

Hecha tiras de estambre, casi se desenredaba la bola vuelta sangre

La baba agria corría entre sus labios mientras los ojos permanecían en la batalla por despertar del espesor con las lagañas.

No pudo lograrlo, se quedó entre sombras y siluetas, engañada bajo la niebla de una imagen femenina y cadavérica que se movía arrítmica del sexo común, el clac-clac del orgasmo óseo.

El golpe de los velos rompió el cuello de la botella, abrazos de papel y plástico envolvieron a la nonagenaria campanada de la iglesia, Las Cucarachas de largos brazos y rostros pequeños amarraban el chillido del agua bautiza, ordeña y trueque vulgar del pueblo.

Entre vómitos cavernícolas y los deseos de la brama bestia, se fijaban sanguijuelas rosas en el vestido de novia, postre del marrano recostado en el plato de la cena.

Ojos bizcos, blancos, intermitentes, ladinos, libidinosos, llorones, tristes u olvidados, es difícil saber como bailaban los invitados mientras ensordece el grito del niño mizteco con el que jugaron a tirarle al blanco.

Muñeca…

Emergió del escupitajo hundido en la bañera, mientras los gatos chiflaban sin cabeza, torpes y estampados sobre la flácida y corroída vagina de la anciana muerta.

Un mechón de pelos percudidos se pudría a su lado con amenazas de penetrar sus brazos para atarlos tras la espalda, al moño de la abuela le vendría bien sincerarse en cuanto semen ha atrapado entre sus dobleces.

El único jabón para purificar la mierda es la mano pulcra y tiesa del marginal que hurgó alguna vez la masilla despiadada de sus dientes.

La herencia de la moral se volvió satín y horca estética de la sociedad.

jueves, septiembre 01, 2005

..::¤ el embrujo de la cochambre ¤::..

No entendía porque vestía de novia y una anciana desnuda se frotaba con su pierna






El rechinido de los trajes de charol despertó a Muñeca por la tarde, sus tías Las Cucarachas corrían de un lado a otro bajo entallados corsés negros, hornos del senil sudor que se guardaba en el hermético plástico.
Su piel aun permanecía pegada a la cama, debió dormir demasiado para que otra vez se arrancaran pellejos y pelos con las sabanas.
Con el danzar de la doncella y los pasos puntiagudos del ballet llegó hasta la cocina.
Trastes sucios impregnados por el ardor de las sabandijas se encontraban tirados por doquier, en la mesa dos perros machos se masturbaban sobre pelos amenazados por la roña inhumana.
Recipientes inundados de cochambre del cual inhalaron por relojes las tías cucarachas, eufóricas y vueltas llanto se relamían los labios con ansia.
En el festival del crepúsculo sentadas en un sillón estaban las tres, paranoicas del rayo vislumbrar ante el calor ciego por los ojos, los dientes trabados en cobijas arrancaban por pedazos la figura del gato pretencioso.
Mascan goma, mascan sexo, el cantar de las palabras inmune hace al sueño, el gritar de los embrujos reconquista la derrota de los cuerpos.
En sus manos brotó el primer listón, manecillas antes de que Muñeca cayera…